Síndrome nefrótico
El síndrome nefrótico es un conjunto de síntomas y alteraciones que se producen cuando los riñones, específicamente los glomérulos (los filtros microscópicos encargados de limpiar la sangre), dejan pasar proteínas hacia la orina debido a daño o alteración de su estructura. Esta pérdida excesiva de proteínas provoca varios cambios a nivel corporal.
Características principales (tríada clásica)
Para definir un síndrome nefrótico se observan tres hallazgos fundamentales:
- Proteinuria masiva: pérdida de grandes cantidades de proteína en la orina (>3.5 g/día).
- Hipoalbuminemia: disminución de la albúmina en sangre.
- Edema: hinchazón en ojos, piernas, tobillos, abdomen o todo el cuerpo.
A esto se suele añadir:
- Hiperlipidemia: aumento del colesterol y triglicéridos.
- Orina espumosa debido a la presencia de proteínas.
Causas
El síndrome nefrótico puede ser primario o secundario:
1. Primario (enfermedad localizada del riñón):
- Enfermedad de cambios mínimos (la más común en niños).
- Glomeruloesclerosis segmentaria y focal.
- Glomerulonefritis membranosa.
2. Secundario (por otra enfermedad sistémica):
- Diabetes mellitus (causa más frecuente en adultos).
- Lupus eritematoso sistémico.
- Amiloidosis.
- Infecciones crónicas.
- Fármacos (AINES, interferón).
Fisiopatología — ¿Qué ocurre en el organismo?
Los glomérulos dañados pierden su capacidad de retener proteínas. Esta pérdida causa:
- Disminución de albúmina en sangre → baja la presión oncótica → el líquido se va hacia los tejidos → edema.
- El hígado intenta compensar produciendo más proteínas y grasas → hiperlipidemia.
- Puede disminuir el volumen circulante efectivo → hipotensión o taquicardia.
- Aumento del riesgo de coágulos por pérdida de proteínas anticoagulantes.
Síntomas
- Hinchazón en párpados al despertar.
- Edema en piernas y tobillos, que progresa durante el día.
- Aumento de peso por retención de líquidos.
- Orina espumosa.
- Fatiga.
- Pérdida de apetito.
- Dolor abdominal por ascitis (acumulación de líquido).
Diagnóstico
- Análisis de orina: proteinuria masiva, cilindros grasos.
- Exámenes de sangre: hipoproteinemia, colesterol alto, alteraciones electrolíticas.
- Biopsia renal: en casos que requieren confirmar tipo de lesión glomerular.
- Ultrasonido renal: para descartar otras causas.
Complicaciones
Si no se controla, pueden aparecer complicaciones como:
- Trombosis venosa (especialmente de la vena renal).
- Infecciones por pérdida de inmunoglobulinas.
- Insuficiencia renal.
- Malnutrición proteica.
- Hipertensión.
Tratamiento
Depende de la causa, pero los ejes principales son:
- Corticoides: primera línea en enfermedad de cambios mínimos.
- Inmunosupresores: ciclofosfamida, ciclosporina, micofenolato, según el tipo de glomerulopatía.
- Diuréticos: para controlar el edema.
- IECA/ARA II: reducen proteinuria y protegen el riñón.
- Control de colesterol: estatinas si es necesario.
- Anticoagulación si hay riesgo de trombosis.
- Dieta baja en sal para disminuir retención de líquidos.
Pronóstico
Varía según la causa:
- Los niños con enfermedad de cambios mínimos suelen responder muy bien a corticoides.
- Las formas secundarias dependen del control de la enfermedad subyacente.
- El diagnóstico y tratamiento tempranos son claves para evitar daño renal permanente.
