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La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a las articulaciones y se asocia con la psoriasis, un trastorno de la piel caracterizado por placas rojizas y escamosas. No todas las personas con psoriasis desarrollan artritis psoriásica, pero alrededor del 20% a 30% sí pueden presentarla.

Causas

No existe una causa única, pero es una enfermedad multifactorial. Está relacionada con:

  • Factores genéticos: personas con familiares cercanos con psoriasis o artritis psoriásica tienen un mayor riesgo.
  • Factores inmunológicos: el sistema inmune ataca por error las articulaciones, produciendo inflamación constante.
  • Factores ambientales: infecciones, lesiones en la piel y estrés pueden desencadenarla.

Síntomas principales

La artritis psoriásica puede afectar una o varias articulaciones. Entre los síntomas más comunes están:

  • Dolor e inflamación en articulaciones (dedos, muñecas, rodillas, tobillos).
  • Rigidez matutina que mejora durante el día.
  • Hinchazón de los dedos de manos o pies, pareciendo “salchichas” (dactilitis).
  • Dolor en la parte baja de la espalda o glúteos si afecta la columna.
  • Cambios en las uñas: hoyuelos, desprendimiento o engrosamiento.
  • Fatiga constante debido a la inflamación sistémica.

Tipos de artritis psoriásica

  1. Oligoarticular: afecta pocas articulaciones, generalmente grandes.
  2. Poliarticular: afecta muchas articulaciones, similar a la artritis reumatoide.
  3. Artritis mutilante: forma severa que causa destrucción de articulaciones (es rara).
  4. Afectación axial: involucra la columna y sacro.
  5. Afectación de entesis: inflamación donde los tendones se insertan en los huesos.

Diagnóstico

No existe una prueba definitiva. El diagnóstico se basa en:

  • Historia clínica.
  • Exploración física de piel y articulaciones.
  • Exámenes de sangre (para descartar otras enfermedades).
  • Radiografías, resonancias o ultrasonido para ver daño articular.

Tratamiento

El objetivo es reducir la inflamación, aliviar dolor y prevenir daño articular. Se puede utilizar:

  • Antiinflamatorios no esteroides (AINES).
  • Corticoides en crisis agudas.
  • Fármacos modificadores de la enfermedad (metotrexato, sulfasalazina).
  • Terapias biológicas para casos moderados a graves (inhibidores de TNF, IL-17, IL-23).
  • Fisioterapia para mejorar movilidad.

Pronóstico

Es una enfermedad crónica, pero con tratamiento adecuado muchas personas pueden llevar una vida activa y prevenir deformidades. El diagnóstico temprano es clave para evitar daño permanente en las articulaciones.

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