Hígado graso no alcohólico: causas, síntomas y tratamiento

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El hígado graso no alcohólico (HGNA) es una enfermedad caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado en personas que consumen poco o nada de alcohol. Actualmente es una de las enfermedades hepáticas más frecuentes en el mundo, especialmente en personas con sobrepeso, obesidad o diabetes tipo 2.

En los últimos años, esta condición también ha sido denominada MAFLD (enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica), aunque el término HGNA sigue siendo ampliamente utilizado.

¿Qué es el hígado graso no alcohólico?

El hígado normalmente contiene pequeñas cantidades de grasa. Sin embargo, cuando más del 5–10 % del peso del hígado está compuesto por grasa, se considera que existe esteatosis hepática.

El HGNA puede dividirse en dos formas principales:

  1. Esteatosis hepática simple: acumulación de grasa sin inflamación significativa.
  2. Esteatohepatitis no alcohólica (EHNA o NASH): además de grasa, hay inflamación y daño en las células hepáticas, lo que puede progresar a fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado.

Causas y factores de riesgo

El HGNA está estrechamente relacionado con el síndrome metabólico. Los principales factores de riesgo incluyen:

  • Obesidad
  • Resistencia a la insulina
  • Diabetes tipo 2
  • Colesterol y triglicéridos elevados
  • Hipertensión arterial
  • Sedentarismo
  • Dieta rica en azúcares y grasas saturadas

No es causado por el consumo de alcohol, aunque el alcohol puede empeorar la condición si se consume.

Síntomas

En la mayoría de los casos, el hígado graso no alcohólico no presenta síntomas evidentes en sus etapas iniciales. Muchas personas lo descubren por estudios de laboratorio o ecografías realizadas por otros motivos.

Cuando hay síntomas, pueden incluir:

  • Cansancio persistente
  • Molestia o dolor leve en la parte superior derecha del abdomen
  • Sensación de pesadez

En etapas avanzadas (cirrosis), pueden aparecer signos como:

  • Ictericia (coloración amarilla de la piel y ojos)
  • Hinchazón abdominal (ascitis)
  • Debilidad marcada

Diagnóstico

El diagnóstico puede realizarse mediante:

  • Análisis de sangre (enzimas hepáticas elevadas)
  • Ecografía abdominal
  • Elastografía hepática
  • Resonancia magnética
  • En algunos casos, biopsia hepática

Es importante descartar otras causas de enfermedad hepática, incluido el consumo significativo de alcohol o infecciones virales.

Tratamiento

Actualmente no existe un medicamento específico aprobado universalmente para el HGNA. El tratamiento se basa principalmente en cambios en el estilo de vida:

1. Pérdida de peso

Reducir entre un 7–10 % del peso corporal puede mejorar significativamente la inflamación y la grasa hepática.

2. Alimentación saludable

Se recomienda:

  • Dieta tipo mediterránea
  • Reducción de azúcares refinados
  • Disminuir bebidas azucaradas
  • Aumentar consumo de frutas, verduras y fibra

3. Actividad física

Realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado.

4. Control de enfermedades asociadas

Controlar diabetes, colesterol y presión arterial es fundamental para frenar la progresión.

Complicaciones

Si no se trata, el hígado graso no alcohólico puede progresar a:

  • Fibrosis hepática
  • Cirrosis
  • Insuficiencia hepática
  • Carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado)

Prevención

La mejor forma de prevenir esta enfermedad es mantener un peso saludable, una alimentación equilibrada y actividad física regular. La detección temprana es clave para evitar complicaciones graves.

Conclusión

El hígado graso no alcohólico es una enfermedad silenciosa pero potencialmente grave. Aunque en sus primeras etapas puede no causar síntomas, puede evolucionar hacia daños hepáticos severos si no se adoptan medidas preventivas. Los cambios en el estilo de vida representan la herramienta más eficaz para su tratamiento y control.

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