Influenza: Una amenaza respiratoria que regresa cada año
La influenza, también conocida como gripe, es una enfermedad respiratoria aguda causada por virus que infectan la nariz, la garganta y, en algunos casos, los pulmones. Se trata de una infección altamente contagiosa que aparece con mayor frecuencia durante los meses fríos, aunque puede presentarse en cualquier época del año. A lo largo de la historia, la influenza ha provocado epidemias estacionales e incluso pandemias que han impactado gravemente a la población mundial.
¿Qué es la influenza?
La influenza es causada principalmente por los virus tipo A y B. El virus tipo A es el responsable de las pandemias más graves, como la provocada por el virus H1N1 en 2009. Estos virus cambian constantemente mediante mutaciones, lo que dificulta que el sistema inmunológico los reconozca año tras año. Por esta razón, es necesario actualizar periódicamente la vacuna contra la influenza.
Un ejemplo histórico importante es la pandemia de 1918, conocida como la “gripe española”, que causó millones de muertes en todo el mundo. En tiempos más recientes, el brote de 2009 fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud.
Síntomas principales
Los síntomas de la influenza suelen aparecer de manera repentina y pueden incluir:
- Fiebre alta
- Dolor de cabeza
- Dolor muscular y articular
- Tos seca
- Dolor de garganta
- Congestión nasal
- Cansancio intenso
- Escalofríos
En algunos casos, especialmente en niños, también pueden presentarse vómitos y diarrea.
¿Cómo se transmite?
La influenza se transmite principalmente a través de gotitas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar. También puede propagarse al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos. Debido a su alta capacidad de contagio, puede propagarse rápidamente en escuelas, oficinas y hogares.
Factores de riesgo y complicaciones
Aunque muchas personas se recuperan en una o dos semanas sin necesidad de tratamiento médico, ciertos grupos tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones, como:
- Adultos mayores
- Niños pequeños
- Mujeres embarazadas
- Personas con enfermedades crónicas (asma, diabetes, enfermedades cardíacas)
- Personas con sistemas inmunológicos debilitados
Las complicaciones pueden incluir neumonía, bronquitis, sinusitis e incluso hospitalización.
Prevención
La medida más eficaz para prevenir la influenza es la vacunación anual. La vacuna ayuda a reducir el riesgo de infección y, en caso de contraer el virus, disminuye la gravedad de los síntomas. Además, se recomienda:
- Lavarse las manos frecuentemente
- Cubrirse al toser o estornudar
- Evitar el contacto cercano con personas enfermas
- Mantener una buena ventilación en espacios cerrados
- Adoptar hábitos saludables como una alimentación equilibrada y descanso adecuado
Tratamiento
El tratamiento de la influenza suele centrarse en aliviar los síntomas mediante reposo, hidratación y medicamentos para reducir la fiebre y el dolor. En algunos casos, los médicos pueden recetar antivirales que ayudan a disminuir la duración de la enfermedad si se administran en las primeras 48 horas desde el inicio de los síntomas.
Conclusión
La influenza es una enfermedad común pero potencialmente peligrosa, especialmente para las poblaciones vulnerables. La vacunación anual, junto con medidas básicas de higiene, constituye la mejor estrategia para prevenir su propagación. Mantenerse informado y actuar de manera responsable contribuye a proteger no solo la salud individual, sino también la salud pública.
