Síndrome de Mallory-Weiss
El síndrome de Mallory-Weiss es una causa de hemorragia digestiva alta que se produce por la presencia de desgarros longitudinales en la mucosa, generalmente localizados en la unión gastroesofágica, es decir, en la zona donde el esófago se conecta con el estómago. Estos desgarros afectan la capa superficial del tejido y pueden ocasionar sangrado de intensidad variable, desde leve hasta severo, aunque en la mayoría de los casos es autolimitado.
Este síndrome fue descrito por primera vez en 1929 por los médicos Mallory y Weiss, quienes observaron la relación entre episodios repetidos de vómitos intensos y la aparición de sangrado digestivo. Desde entonces, se reconoce como una entidad clínica frecuente en servicios de urgencias, especialmente en pacientes con factores que aumentan la presión intraabdominal.
La principal causa del síndrome de Mallory-Weiss es el incremento brusco de la presión dentro del estómago y el esófago, lo cual genera tensión excesiva sobre la mucosa. Esto ocurre comúnmente durante episodios de vómitos repetidos, arcadas intensas o náuseas prolongadas. También puede presentarse tras tos severa, convulsiones, esfuerzo físico extremo, hipo persistente o incluso durante el parto.
Entre los factores de riesgo más importantes se encuentra el consumo excesivo de alcohol, ya que este favorece los vómitos y debilita la mucosa gástrica. Otros factores incluyen la enfermedad por reflujo gastroesofágico, hernia hiatal, gastritis, uso crónico de antiinflamatorios no esteroideos, embarazo, trastornos de la coagulación y antecedentes de vómitos por causas infecciosas o metabólicas.
El síntoma principal es la hematemesis, es decir, vómito con sangre fresca o con aspecto de “posos de café”. En algunos casos puede presentarse melena, que son evacuaciones negras y malolientes debido a la digestión de la sangre en el tracto gastrointestinal. El paciente también puede experimentar náuseas, dolor epigástrico, mareo, debilidad o palidez, especialmente si el sangrado es importante.
La gravedad del cuadro clínico depende de la magnitud del sangrado. En la mayoría de los pacientes, el sangrado es leve y se detiene de forma espontánea en un periodo corto. Sin embargo, en casos más severos puede producirse anemia aguda, hipotensión o incluso choque hipovolémico, lo que requiere atención médica inmediata.
El diagnóstico se realiza principalmente mediante endoscopia digestiva alta, la cual permite visualizar directamente los desgarros mucosos y confirmar la fuente del sangrado. En la endoscopia se observan laceraciones lineales, generalmente únicas o múltiples, localizadas en la unión gastroesofágica. Este estudio también es útil para descartar otras causas de sangrado, como úlceras pépticas o várices esofágicas.
El tratamiento depende de la intensidad del sangrado. En la mayoría de los casos, el manejo es conservador, incluyendo reposo digestivo, hidratación intravenosa si es necesario y uso de inhibidores de la bomba de protones para reducir la acidez gástrica y favorecer la cicatrización. Cuando el sangrado persiste o es significativo, se pueden emplear técnicas endoscópicas como la aplicación de clips, inyección de adrenalina o coagulación térmica.
Rara vez se requiere cirugía, reservándose únicamente para casos excepcionales en los que el sangrado no cede con tratamiento endoscópico. La transfusión sanguínea puede ser necesaria si existe anemia importante o inestabilidad hemodinámica.
El pronóstico del síndrome de Mallory-Weiss es generalmente favorable, con una tasa de curación alta y baja recurrencia cuando se tratan adecuadamente los factores desencadenantes. La mortalidad es baja y suele asociarse más a enfermedades concomitantes que al desgarro en sí.
La prevención se basa en evitar los factores que favorecen los vómitos intensos, como el consumo excesivo de alcohol, el uso indiscriminado de medicamentos irritantes gástricos y el control adecuado de enfermedades gastrointestinales. El manejo oportuno de las náuseas y vómitos reduce significativamente el riesgo de aparición de este síndrome.
En conclusión, el síndrome de Mallory-Weiss es una causa frecuente y generalmente benigna de hemorragia digestiva alta, relacionada con aumentos bruscos de presión en la unión gastroesofágica. Su diagnóstico oportuno y manejo adecuado permiten una evolución favorable en la mayoría de los pacientes.
