Parotiditis (Paperas)
La parotiditis, conocida comúnmente como paperas, es una enfermedad infecciosa aguda causada por el virus de la parotiditis, un virus de ARN perteneciente a la familia Paramyxoviridae y al género Rubulavirus. Se caracteriza principalmente por la inflamación dolorosa de las glándulas salivales, especialmente las glándulas parótidas, ubicadas delante y debajo de cada oído. Aunque afecta con mayor frecuencia a niños, puede presentarse a cualquier edad y tiende a ser más grave en adolescentes y adultos.
La transmisión ocurre por vía respiratoria a través de gotitas expulsadas al hablar, toser o estornudar, así como por contacto directo con saliva o superficies contaminadas. El período de incubación oscila entre 14 y 25 días, con un promedio de 16 a 18 días. La persona infectada puede transmitir el virus desde unos días antes de la aparición de la inflamación hasta varios días después.
Una vez que el virus ingresa al organismo por las vías respiratorias superiores, se replica en la mucosa respiratoria y en los ganglios linfáticos regionales. Posteriormente se produce una viremia que permite la diseminación del virus hacia diversos órganos, especialmente las glándulas salivales, los testículos, los ovarios, el páncreas y el sistema nervioso central. La inflamación de las glándulas parótidas es la manifestación más característica de la enfermedad.
Clínicamente, la enfermedad puede comenzar con una fase prodrómica caracterizada por fiebre moderada, malestar general, dolor de cabeza, fatiga, dolor muscular y pérdida del apetito. Posteriormente aparece la inflamación de una o ambas glándulas parótidas, acompañada de dolor al masticar o tragar y aumento del volumen facial. La inflamación suele durar entre cinco y diez días y, en la mayoría de los casos, la recuperación es completa.
Aunque generalmente es una enfermedad leve y autolimitada, pueden presentarse complicaciones, sobre todo en adolescentes y adultos. Entre ellas se encuentran la orquitis en varones después de la pubertad, que puede causar dolor intenso e inflamación testicular y en casos poco frecuentes afectar la fertilidad; la ooforitis en mujeres; la meningitis viral; la encefalitis; la pancreatitis y, raramente, la pérdida auditiva neurosensorial permanente.
El diagnóstico suele ser clínico, basado en la presencia de inflamación parotídea característica y antecedentes epidemiológicos. En situaciones especiales, como brotes o presentaciones atípicas, puede confirmarse mediante pruebas de laboratorio, incluyendo la detección de anticuerpos específicos IgM o técnicas de reacción en cadena de la polimerasa para identificar el material genético del virus.
No existe un tratamiento antiviral específico para la parotiditis. El manejo es sintomático e incluye reposo, adecuada hidratación, administración de analgésicos y antipiréticos, y aplicación de compresas frías o tibias en la zona afectada para aliviar el dolor. En caso de complicaciones, el tratamiento dependerá del órgano comprometido.
La principal medida de prevención es la vacunación con la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis. Se administra en dos dosis durante la infancia y ha permitido una reducción significativa de la incidencia de la enfermedad en muchos países. La inmunidad adquirida tras la infección natural suele ser duradera.
En conclusión, la parotiditis es una enfermedad viral contagiosa que afecta principalmente a las glándulas salivales, con evolución generalmente benigna, aunque puede presentar complicaciones en determinados grupos de edad. La vacunación constituye la herramienta más eficaz para su control y prevención.
