IMG_8605
Spread the love

La pleuritis, también conocida como pleuritis seca o pleuresía, es una afección caracterizada por la inflamación de la pleura, que es la membrana delgada que recubre los pulmones (pleura visceral) y la pared interna del tórax (pleura parietal). Entre ambas capas existe una pequeña cantidad de líquido pleural que permite el deslizamiento suave de los pulmones durante la respiración. Cuando la pleura se inflama, este deslizamiento se vuelve doloroso y limitado.

La pleuritis puede presentarse como un proceso agudo o crónico, dependiendo de su duración y de la causa subyacente. Es una condición relativamente frecuente en el contexto de enfermedades respiratorias y sistémicas, y su manifestación principal es el dolor torácico de tipo pleurítico.

Causas

Las causas de la pleuritis son diversas. Las más frecuentes son las infecciones respiratorias, especialmente las virales, como influenza o infecciones respiratorias agudas. También puede asociarse a neumonía bacteriana, tuberculosis y otras infecciones pulmonares.

Entre las causas no infecciosas destacan las enfermedades autoinmunes, como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide, así como el embolismo pulmonar, traumatismos torácicos, tumores pulmonares o pleurales y la exposición a ciertos medicamentos. En algunos casos, la pleuritis puede aparecer secundaria a cirugías torácicas o a enfermedades del tejido conectivo.

Fisiopatología

La inflamación de la pleura provoca un aumento de la fricción entre sus capas durante los movimientos respiratorios. Esto genera el dolor característico y puede acompañarse de una disminución del volumen de líquido pleural normal. En ocasiones, la inflamación estimula la producción excesiva de líquido, dando lugar a un derrame pleural, que puede modificar la presentación clínica.

La irritación de las terminaciones nerviosas de la pleura parietal es la responsable del dolor intenso y bien localizado, que se exacerba con la respiración profunda, la tos o los movimientos del tórax.

Manifestaciones clínicas

El síntoma principal de la pleuritis es el dolor torácico, generalmente punzante, localizado en un costado del tórax y que empeora al inspirar profundamente, toser o estornudar. A diferencia del dolor de origen cardíaco, suele aliviarse al limitar la respiración o al acostarse sobre el lado afectado.

Otros síntomas frecuentes incluyen dificultad para respirar, respiración superficial, tos seca y fiebre, especialmente cuando la causa es infecciosa. En la exploración física puede auscultarse el roce pleural, un sonido áspero similar al roce de dos superficies secas, que es un hallazgo característico.

Diagnóstico

El diagnóstico de la pleuritis se basa en la historia clínica, la exploración física y estudios complementarios. La radiografía de tórax es útil para identificar derrames pleurales, neumonía u otras patologías pulmonares asociadas. En casos más complejos, se puede solicitar una tomografía computarizada.

Los análisis de sangre pueden mostrar signos de inflamación o infección. Si existe derrame pleural, puede ser necesario realizar una toracocentesis para analizar el líquido pleural y determinar la causa subyacente.

Tratamiento

El tratamiento de la pleuritis depende de la causa. En casos leves, especialmente de origen viral, el manejo es sintomático, utilizando antiinflamatorios no esteroideos para aliviar el dolor y la inflamación. El reposo y el control del dolor son fundamentales para permitir una respiración adecuada.

Cuando la pleuritis es secundaria a una infección bacteriana, se requieren antibióticos específicos. En enfermedades autoinmunes, pueden indicarse corticoides u otros inmunosupresores. Si existe un derrame pleural significativo que comprometa la respiración, puede ser necesario el drenaje del líquido.

Complicaciones

Las principales complicaciones de la pleuritis incluyen el derrame pleural, la formación de adherencias pleurales y, en casos crónicos, la restricción de la expansión pulmonar. Estas complicaciones pueden afectar la función respiratoria y requerir tratamientos más complejos.

Pronóstico

El pronóstico de la pleuritis suele ser bueno cuando se identifica y trata adecuadamente la causa subyacente. En la mayoría de los casos, los síntomas se resuelven sin secuelas. Sin embargo, en situaciones crónicas o asociadas a enfermedades sistémicas, puede requerirse seguimiento médico prolongado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *