Síndrome coronario agudo: explicación completa
El síndrome coronario agudo (SCA) es un conjunto de manifestaciones clínicas que se producen cuando disminuye de forma súbita el flujo sanguíneo al corazón, generalmente por la obstrucción parcial o total de una arteria coronaria. Esta falta de riego provoca isquemia del músculo cardíaco y, si no se trata de manera oportuna, puede evolucionar a daño irreversible del corazón o incluso a la muerte.
El síndrome coronario agudo constituye una urgencia médica y engloba tres entidades principales: la angina inestable, el infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST y el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST. Todas comparten un mismo origen, pero difieren en la gravedad y el grado de daño al miocardio.
Causa y fisiopatología
La causa más frecuente del síndrome coronario agudo es la aterosclerosis. Con el tiempo, las arterias coronarias pueden acumular placas de grasa, colesterol y otras sustancias en sus paredes. Cuando una de estas placas se rompe, se forma un coágulo que obstruye el flujo sanguíneo. Dependiendo del tamaño y duración de la obstrucción, el daño al músculo cardíaco será reversible o permanente.
La reducción del oxígeno al corazón desencadena dolor torácico y otros síntomas, y si la isquemia se prolonga, se produce necrosis del tejido cardíaco, lo que conocemos como infarto.
Tipos de síndrome coronario agudo
La angina inestable se caracteriza por dolor torácico nuevo, más intenso o más frecuente, que puede aparecer incluso en reposo. No hay muerte del tejido cardíaco, pero el riesgo de infarto es alto.
El infarto sin elevación del segmento ST ocurre cuando hay daño al músculo cardíaco, pero sin los cambios eléctricos clásicos en el electrocardiograma.
El infarto con elevación del segmento ST es la forma más grave y se produce por una obstrucción completa y prolongada de una arteria coronaria, con daño extenso del miocardio.
Síntomas
El síntoma principal es el dolor torácico opresivo, descrito como una presión, peso o sensación de aplastamiento en el centro del pecho. Este dolor puede irradiarse al brazo izquierdo, cuello, mandíbula, espalda o epigastrio. Suele durar más de 20 minutos y no se alivia completamente con reposo.
Otros síntomas frecuentes incluyen dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, vómitos, mareo, palpitaciones y ansiedad intensa. En mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, los síntomas pueden ser atípicos, como fatiga extrema, falta de aire o dolor abdominal.
Factores de riesgo
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, diabetes mellitus, colesterol elevado, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, estrés crónico y antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. La edad avanzada y el sexo masculino también incrementan el riesgo, aunque las mujeres tienen un riesgo significativo, especialmente después de la menopausia.
Diagnóstico
El diagnóstico del síndrome coronario agudo se basa en la evaluación clínica, el electrocardiograma y estudios de laboratorio. El electrocardiograma permite identificar alteraciones en la actividad eléctrica del corazón. Los análisis de sangre, especialmente las troponinas cardíacas, detectan daño al músculo cardíaco. En algunos casos se utilizan estudios de imagen como el ecocardiograma o la angiografía coronaria para valorar la extensión y localización de la obstrucción.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo de síndrome coronario agudo y de la gravedad del paciente. Incluye medidas inmediatas como oxígeno, analgésicos, antiagregantes plaquetarios, anticoagulantes y medicamentos para disminuir la carga de trabajo del corazón.
En muchos casos es necesaria la reperfusión de la arteria obstruida mediante angioplastia coronaria con colocación de stent o, en situaciones específicas, mediante trombólisis. El manejo oportuno es fundamental para salvar tejido cardíaco y mejorar el pronóstico.
Complicaciones
Las complicaciones pueden incluir insuficiencia cardíaca, arritmias graves, choque cardiogénico, ruptura del músculo cardíaco, tromboembolias y muerte súbita. El riesgo de complicaciones aumenta cuando el tratamiento se retrasa.
Prevención y pronóstico
La prevención se centra en el control de los factores de riesgo cardiovascular mediante una alimentación saludable, ejercicio regular, abandono del tabaco, control de la presión arterial, glucosa y colesterol, así como seguimiento médico continuo.
El pronóstico del síndrome coronario agudo ha mejorado notablemente con los avances en diagnóstico y tratamiento, pero depende en gran medida de la rapidez con la atención médica y del grado de daño al corazón. Un manejo adecuado y cambios en el estilo de vida son esenciales para reducir el riesgo de nuevos eventos.
