Chikungunya: explicación completa

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El chikungunya es una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos infectados, principalmente Aedes aegypti y Aedes albopictus, los mismos vectores del dengue y el zika. El nombre “chikungunya” proviene de una palabra africana que significa “doblarse”, en referencia a la postura encorvada que adoptan muchas personas por el intenso dolor articular que provoca la enfermedad.

El virus del chikungunya pertenece al género Alphavirus y afecta principalmente a zonas tropicales y subtropicales, incluyendo América Latina, el Caribe, África y Asia. En México, se han presentado brotes importantes, sobre todo en regiones cálidas y húmedas donde el mosquito se reproduce con facilidad.

Forma de transmisión

La enfermedad no se transmite de persona a persona de forma directa. El contagio ocurre cuando un mosquito pica a una persona infectada durante la fase aguda de la enfermedad y posteriormente pica a una persona sana, transmitiéndole el virus. Estos mosquitos suelen picar durante el día, especialmente en las primeras horas de la mañana y al atardecer.

Periodo de incubación

Después de la picadura, el periodo de incubación suele ser de 2 a 7 días, aunque puede variar entre 1 y 12 días. Durante este tiempo, la persona no presenta síntomas, pero el virus ya se está replicando en el organismo.

Síntomas principales

El inicio del chikungunya suele ser súbito y se caracteriza por fiebre alta, generalmente mayor a 39 °C, acompañada de un dolor articular intenso y debilitante. Este dolor afecta principalmente manos, muñecas, tobillos, rodillas y pies, y suele ser simétrico. A diferencia de otras infecciones virales, el dolor articular del chikungunya puede ser muy severo y limitar las actividades diarias.

Otros síntomas frecuentes incluyen dolor muscular, dolor de cabeza, cansancio extremo, erupción cutánea (manchas rojas o rosadas en la piel), náuseas y, en algunos casos, inflamación de las articulaciones. También puede presentarse enrojecimiento ocular. Aunque la enfermedad rara vez es mortal, el malestar general puede ser muy intenso.

Evolución de la enfermedad

El chikungunya puede dividirse en tres fases.

La fase aguda dura de una a dos semanas y es cuando aparecen la fiebre y los dolores articulares intensos.

La fase subaguda puede extenderse de varias semanas a meses, en la que persisten el dolor, la rigidez y la inflamación articular.

En algunos pacientes, especialmente adultos mayores o personas con enfermedades previas, la enfermedad puede evolucionar a una fase crónica, con dolor articular que dura meses o incluso años, afectando la calidad de vida.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica, los síntomas y el antecedente de vivir o haber viajado a zonas donde circula el virus. En los primeros días de la enfermedad se pueden realizar pruebas de laboratorio para detectar el virus en sangre, y después se utilizan pruebas serológicas para identificar anticuerpos específicos contra el chikungunya.

Tratamiento

No existe un tratamiento antiviral específico para el chikungunya. El manejo es sintomático y se enfoca en aliviar el dolor y la fiebre. Se recomienda reposo, adecuada hidratación y el uso de analgésicos y antipiréticos como el paracetamol. No se deben usar antiinflamatorios no esteroideos ni aspirina hasta descartar dengue, ya que podrían aumentar el riesgo de complicaciones hemorrágicas. En casos de dolor articular persistente, puede ser necesario un manejo especializado con reumatología.

Complicaciones

Aunque la mayoría de las personas se recupera, el chikungunya puede causar complicaciones, sobre todo en recién nacidos, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Estas incluyen dolor articular crónico, limitación funcional, trastornos neurológicos poco frecuentes y, en casos raros, afectación cardíaca u ocular.

Prevención

La prevención se basa principalmente en evitar la picadura del mosquito. Esto incluye eliminar criaderos de agua estancada, usar repelente, instalar mosquiteros, usar ropa de manga larga y mantener patios y recipientes limpios y secos. Actualmente no existe una vacuna de uso universal ampliamente disponible, por lo que las medidas de control del mosquito siguen siendo la estrategia más importante.

Pronóstico

El pronóstico suele ser bueno en la mayoría de los casos, aunque la recuperación puede ser lenta. El dolor articular persistente es la secuela más común y puede requerir seguimiento médico prolongado. A pesar de lo incapacitante que puede resultar, la mayoría de las personas logra una recuperación progresiva con el tiempo y el manejo adecuado.

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